lunes, 5 de julio de 2010

La invisibilidad femenina, inaceptable

Esta mañana estaba charlando plácidamente con un amigo bastante socialista, perdón, bastante sociata, y me decía, en la línea bibianista del pensamiento único que le parece muy bien que las mujeres musulmanas lleven burka, niqab o lo que les plazca, que estamos hablando de una cuestión cultural, que en realidad no se trata de verdadera discriminación a la mujer...
Yo, por mi parte, creo que no todos los argumentos tienen la misma validez: acudir a la cultura para consentir un trato inadecuado me parece un dislate inaceptable y peligroso, ya que podría justificar prácticas como la ablación o las palizas que algunos machitos occidentales propinaban a sus esposas hartos de vino porque simplemente habían perdido la partida de dominó en la taberna...Déjalo, es que mi Manolo es muy hombre...Esos son los burkas invisibles de nuestra tierra.
A pesar de todo, a mi amigo lo sigo queriendo: mi pensamiento no es el único.

11 comentarios:

Alejandro dijo...

Quizá no sea el único pero, no te quepa duda, es bastante sensato.
Suscribo tus palabras, querido Julio, aunque posiblemente la historia te depare un hueco en la Wikipedia donde aparezca "Hojas de Roble" como el culpable de la prohibición de las partidas de Dominó decretada en España en el año 2010... que es el genuino "sociata modus operandi".

Las hojas del roble dijo...

Me parto de trisa, Ale

Aurora Pimentel dijo...

El burka... ¿dónde he oído yo alguna discusión al respecto recientemente, Julio?

Los burkas de nuestra tierra existirán, qué duda cabe, pero creo que en principio son menores, aunque el "sin ti no soy nada" y otras variaciones explican en cierta medida cierto contexto (y no solo en las "mayores" o sin recursos) que hace que una mujer llegue a pasar las de Caín por tener un sujeto, aunque sea malísimo y la trate a palos, a su lado. Yo oigo (y veo) cómo tratan algunos jóvenes a las chicas por la calle y me quedo espantada: y lo que más me espanta es que ellas se dejen.

Por otro lado tengo la sensación de que en otros lados junto al vestido que las cubre hasta no ser "nadie" por la calle, solo una sombra igual a otra y a otra y a otra... -el que no te vean la cara tiene ese efecto, acabas por no ser nadie públicamente, por ratificar ese estado-, las palizas que les darán no serán moco de pavo. Si en público no tienen identidad reconocible, imagínatelo en privado.

Creo por último que no es lo mismo un pañuelo que cubre la cabeza que ir con toda la cara tapada, sin poder ser reconocida.

Y creo también que no todo tiene el mismo valor ni es igualmente respetable por muy acuerdo de voluntades que haya: el duelo se prohibió, la esclavitud -aunque yo accediera a ser la esclava de alguien- tampoco es hoy aceptable y así más cosas, muchas. El acuerdo de voluntades no implica que algo sea ni bueno, ni legal tampoco, ni lo mejor, ni lo más adecuado.

O tenemos la capacidad de pensar que el tema de los derechos de la mujer es de verdad importante y clave o nos comen por los pies en nuestra propia casa. La tolerancia en esto no es tal, es simple pensamiento débil, incapaz de hacer frente a cambios, por cierto, más drásticos que pondrían todo nuestro sistema todavía más patas arriba de lo que está: nuestro derecho de familia está basado, por poner un ejemplo, en la monogamia sucesiva en todo caso, la poligamia lo rompe; nuestro estado es aconfesional, para un musulmán la ley civil y religiosa es la misma. Podría seguir, pero ya es bastante.

Claro que Bibiana y sus adláteres no dan el dos, esa es otra, son tontas de remate. Y si encima no crees en las cuotas ni en chorradas de ese tipo tienes todas las de perder.

Y me parece que tiene delito estar a favor de las cuotas... las policías o comisarios de genero (me ha contado un amigo algo que no puedo creer que pasa en los institutos) y el respeto al burka de paso.

Vaya tropa, compañeros, vaya incoherencia alucinante.

Perdón, Julio, por lo amplio de este comentario.

Las hojas del roble dijo...

No tienes que pedir perdón por nada, querida Aurora.

El alegre "opinador" dijo...

Me preocupan mucho más los miles de burkas invisibles de nuestro entorno inmediato que el visible de cuerpo entero que nos pilla tan lejano y nos parece tan evidente. Por supuesto que me parece vergonzante e inaceptable que una mujer tenga que salir a la calle cubierta de la cabeza a los pies, pero con prohibiciones que no se sustenten en la educación, conseguiremos que las pocas que hay en España en ese caso queden sometidas al burka invisible por el que sus "sometedores" les prohibirán salir de casa y, entonces, algunos pensarán orgullosos que han acabado con el problema, mientras la realidad será que lo han enterrado en montañas de demagogia.
Lucha a muerte contra todos los burkas.
Un abrazote, amigo.

Sombras Chinescas dijo...

Al igual que si un servidor va a Arabia no le permitirían tomarse un güisqui, el que venga aquí que respete nuestras leyes. Y no es cuestión de cultura, sino de derechos fundamentales, como libertad e igualdad.

Saludos calurosos como nunca(o como cada Julio, en esta página Julio al cuadrado).

Juanma dijo...

Iba a decirte algo, querido amigo, pero pido permiso al "alegre opinador" para hacer mías, también, sus palabras.

Un fuerte abrazo.

Anónimo dijo...

¿Han pedido las mujeres musulmanas qitarse los trapitos que las cubren?Entoces ¿Por qué las queremos desnudar nosotros?
Yo solo tengo una respuesta .Donde fueres haz que que vieres.yo no entro en una mezquita con tirantes ,ni tampoco calzada .RESPETO.

América dijo...

Hola amigo,muy bien lo inaceptable es inaceptable en cualquier contexto historico,cultural o social,tus comentaristas abundan con sensibilidad el tema,como escribe el Alegre Opinador "más los miles de burkas invisibles "

Un abrazo de ida y vuelta.

eutelia dijo...

el toreo, las burkas, el domino...no son todos loco (por localismos)-culturales? si se meten con la cerveza ahi si salto, esa es universal!

eutelia dijo...

en ese pais las mujeres eran tan feas, pero tan feas que hicieron un plesbicito para prohibir cualquier otro plesbicito que aboliera el uso de la burka