domingo, 20 de febrero de 2011

El perro con estudios

Hoy he ido, como tantas otras veces, a comprar aceitunas. Hoy, como tantas otras veces, ha vuelto a ocurrir (para regocijo del respetable, que bien que se regocija, ríe y descojona): en cuanto me acerco al carro donde el aceitunero expone los frutos de su honrado trabajo, comienzo a babear como un perro. No os podéis imaginar a qué punto llego; la boca se me hace literalmente agua, me parezco a los perros boxer que tantísimo asco me daban de niño. Pero, en fin, son las inexplicables respuestas de los seres humanos ante los estímulos: como el perro de Pavlov, pero con estudios.

6 comentarios:

Alejandro dijo...

Y eso que al de Pavlov no le daban aceitunas cuando sonaba la campanilla, Roble.

Ya nos invitarás.

Ramón Simón dijo...

Con o sin estudios se babea ante tan jugosa vianda.

un abrazo, Julio, y gracias , ya sabes.

Miradme al menos dijo...

Las aceitunas están ahora en su mejor momento, pero que no estén amargas.

Yo soy de los pesaos que prueba todos los tipos de aceituna y acaba escuchando el despliegue teórico del experto. Hasta que no me ha convencido no compro.

Un abrazo

Sombras Chinescas dijo...

Si las aceitunas logran eso, imagino lo que hará un Joselito.

Salud.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Ojú Julio, vaya temita hijo.
Conmigo lo tendrías de miedo, no puedo ni verlas.
¡Que asquito, joé!
Saludos, pero con chochitos por favor.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Otro día cuenta cómo babeas ante otras visiones...
Un abrazo, hermano.