lunes, 21 de marzo de 2011

Cuaresma. Las miradas del Amor (III)



Santísimo Cristo de la Buena Muerte

Juan de Mesa y Velasco (Córdoba, 1583 - Sevilla, 1627), escultor español del Barroco. Imagen realizada en 1620

Pontificia, Patriarcal e llustrísima Hermandad y Archicofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Angustia (Los Estudiantes)

Capilla de la Universidad (calle San Fernando)

Cuando era universitario, iba tras de ti, cuesta de San Gregorio arriba, pidiendo no sé qué junto a personas que se esconden en mi memoria: buscaba la mirada de tus ojos, y tu cara, dulce como la de ningún Cristo, no me correspondía. Tus ojos entornados y tus cejas finas, elegantes, dejaban en el aire un suave elixir de melancolía que aún recuerdo como antítesis perfecta de la muerte.

Sé que los clavos dejaron su fatal estigma en tu frente, y tu sangre, en pequeños cráteres, entró en erupción hace muchos siglos, siglos de los hombres que hemos de apagarla con el amor que nació de tu dolor.

Hoy, Santísimo Cristo de la Buena Muerte, quiero tener veinte años y rozar tu canastilla plateresca por Puerta Jerez, aunque sea solo con el aroma de mis recuerdos solos.

Imágenes artísticas del fotógrafo y escritor Ramón Simón en su magnífico blog Sombras pequeñas

4 comentarios:

Fernando Moral dijo...

Sobrecogedora semblanza, tanto gráfica como literaria. Sois la reencarnación dual de Juan de Mesa.

Las hojas del roble dijo...

Gracias, Fer

Alejandro dijo...

Todo es sobrecogedor en este Cristo, empezando por su nombre y acabando por tu texto.

Y guardo recuerdos de esta imagen desde mi infancia. Como buen Candelario nunca salí en Los Estudiantes, pero mi madre nos llevaba cada mañana del Martes Santo a verlo a la Universidad.

Para mí es una de las caras de Dios.

América dijo...

Nunca mejor dicho,literalmente sus miradas van plenas de amor.
Abrazos de ida y vuelta.