miércoles, 9 de marzo de 2011

Cuaresma. Las Miradas del Amor ( I )




Santísimo Cristo del Amor.

Juan de Mesa y Velasco (Córdoba, 1583 - Sevilla, 1627)

La imagen del Amor representa la propia paradoja de la condición humana y divina del Salvador: la muerte que da vida, el Padre capaz de redimir a sus hijos con su sangre y su dolor, enseña y razón de ser de su propia existencia.

La talla, de elegancia cordobesa y lustre sevillano, muestra a la perfección el sufrimiento agónico postrero en un rictus de estudiada anatomía funeraria: la mirada extraviada de párpados almendrados ; la boca entreabierta que exhala un último suspiro de dolor por los hombres; el ceño fruncido en resignación por lo inevitable…todo concita nuestras más profundas emociones…La corona de espinas, ancha como la pena, recuerda a un Señor del Gran Poder ya muerto y vivo para siempre entre nosotros. Se abre la puerta de El Salvador y el azahar se va diluyendo entre las últimas luces del ocaso. Sevilla reza.

En el momento justo de nacer mi madre, su abuelo, Antonio Urbano Carrere, impresor malagueño, estaba rezando a los pies del Santísimo Cristo del Amor.

Imágenes artísticas del fotógrafo y escritor Ramón Simón en su magnífico blog Sombras pequeñas



10 comentarios:

Rafael Lucena Soto dijo...

En mi caso, las imágenes y las palabras sustituyen la fe. ¿O es que la fe son estas imágenes y estas palabras? Salud, siempre.

Ramón Simón dijo...

La fe no son ni estas imágenes ni estas palabras, por muy bellas o hermosas que estas sean, querido Rafael. La fe es ciega. Aquí, tanto mi buen amigo Julio como este humilde servidor tratamos de hacer , de plasmar, a través de la imagen fotográfica y de las palabras, nuestro sentimientos, que podrán gustar o no, pero que no tratamos en ningún caso hacer proselitismo de fe, religión u otro pensamiento o sentimiento religioso. Por otro lado, no podemos olvidar la historia del hombre con sus miedos, con sus dudas, sus religiones, sus pensamientos, y deseos.., plasmadas en la mayoría de los casos en imágenes pintadas en las paredes de las cuevas, esculpidas en mármol ( dioses griegos, romanos..), en oro o plata ( dioses aztecas, mayas..)o en madera revestidas de nobles materiales... y así hasta llegar a nuestros días. La fe es algo personal, intransferible, no se transmite genéticamente de padres a hijos. La verdad, querido Rafael, no es dueña de nadie, nadie es poseedor de la verdad, o la Verdad es Uno, La Nada; o para quien no cree, la verdad es cero, la nada misteriosa. En fin , que cada cual es libre de pensar y de hacer con su vida lo que más desee o quiera siempre y cuando no moleste al prójimo.

Muchas gracias Rafael por tu comentario. Saludos.

José Miguel Ridao dijo...

Un gran y hermoso reto, Julio y Ramón. La primera, niquelá.

Por cierto, Ramón, vaya retahíla...

Abrazos tres.

Rafael Lucena Soto dijo...

No tengo fe, porque si esta ha de ser ciega no la quiero. Daba por hecho que lo vuestro no era un acto de fe, por supuesto. Y me alegro, por mis propias convicciones, que recuerdes que las acciones del ser humano partan de sus concepciones éticas y estéticas. Me ha parecido magnífica esta entrada visual y verbal, cuerpo y alma ineludibles, e inmejorables los tres abrazos de arriba que correspondo con igual medida. Salud.

Aurora Pimentel Igea dijo...

Me gusta vuestra colaboración, la imaginería sevillana ¡qué distinta a la de Valladolid, a la castellana! Soy poco de imágenes, más bien nada, me parece que la fe no es racional pero no está contrapuesta a la razón. En cualquier caso la poesía y la literatura, el arte, ayudan a la fe, o a mí por lo menos me pasa. Al fin y al cabo el espíritu se hizo carne (y se hace: materia para que percibamos con los sentidos, somos humanos). Seguiré encantada vuestra colaboración hasta la Semana Santa, doble abrazo, guapos.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Me gusta este tándem. Impresionante el Cristo. Yo no habría sabido qué decir.

No cogé ventaja, ¡miarma! dijo...

Pues a mi hay Imagenes que me reafirman en mi fe y, de verdad os digo, que soy de los que no creo en los "dioses de madera"
Saludos para todos y gracias por las nuevas formas de ver la Imagenes que nos muestras Ramón

Las hojas del roble dijo...

Gracias a toda y a todos. Se os quiere

Ranita Azul dijo...

Una admira el arte y su belleza que enaltece la obra, la que se acerca al sentimiento y cuando estremece sabe indudablemente del alma de su artista, cuando halla en lo inerte la expresión y el soplo de vida que lo fue o lo es en lo inanimado, eso es lo que nos sacude a los que tenemos fe, porque sabemos que toda expresión de lo humano está el espíritu de su mejor esencia divina. Pero también quien describe nos suscita algo más que llena la imaginación y se hace casi tangible en la palabra.

Un saludo cordial. Elisa

América dijo...

Querido amigo.

Profunda emoción siento al contemplar tan bellas imágenes ,el texto emociona y para quienes vivimos en la fe es un autentico regalo,felicitaciones a ambos.
ES arte y sensibilidad.

Abrazos de ida vuelta repartidos.