martes, 12 de junio de 2012

Decadencia

Con un deshidratado canotier,
signo inequívoco de quiebra
del vodevil de la vida.
Con una corbata de rayas
azulonas y grises
y un pañuelo rojo
con topos verdes,
pasea decadente
bajo el sol anciano de
la tarde (obsérvese la billante hipálage).
Ha mirado el reloj,
ya son las siete,
hora de alcohol y humo en el casino...
Oh, no, humo no...eso era antes.
Abstinencia (y no solo de los bajos), muerte en vida.


4 comentarios:

Fernando Moral dijo...

Ya era hora, mariquita. Qué adecuación al momento la de esta fresca decadencia (nótese el obligatorio oxímoron, y digo obligatorio porque tu verso siempre es fresco, aunque hable de decadencia).

Ea, ya no te echo más flores, que te vas a volver tonto. Ahí te quedas.

Alonso dijo...

Confirmo las palabras de Fernando: lo de la hora y lo de mariquita.
Echaba en falta tus versos y tu espléndido sentido del humor.

Un abrazo, hermano.

Julio dijo...

Qué buenos amigos sois, cojones

El alegre "opinador" dijo...

De verdad que me ha encantado... Un abrazo.