No soy de aquellos que sirven
a la aventura inmoral de lo pedestre.
Tampoco hay evidencias que me vinculen
con las prácticas místicas o contemplativas:
solo sé (bueno, sé alguna cosa más)
que me sigo despertando
con la misma tristeza de cuando era niño,
y salto de la cama
como un loco
a fumarme un cigarro y comerme cuatro naranjas
(cinco serían gula, creo).
Aida en Sevilla
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El pasado viernes 20 de junio por la tarde, en plena resaca del Premio
Romero Murube, celebramos en la Maestranza la clásica mesa redonda, mesa
piramidal...
Hace 1 día

1 comentario:
Me identifico con todo eso que cuentas y con la manera de contarlo. Y tus finales me gustan mucho.
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