miércoles, 26 de octubre de 2011

Beso de madrugada


Ácidos de saliva de la noche,
se chocaban en esquirlas de dientes.
Impacientes como la luna añil,
se rompían la boca sin piedad.
Y los gatos, voyeuristas felinos,
maullaban sones tristes de su pena,
insolente y eterna como la sal
que nunca brotará ya de sus labios.

4 comentarios:

Fernando Moral dijo...

100% Ariza. Los adictos al producto de la casa lo agradecen.

Alonso dijo...

Yo también estoy "endrogao" con estas sustancias químico-poéticas. Necesitamos más.

Las hojas del roble dijo...

Gracias por los ánimos, camaradas

América dijo...

Me asomo por el resquicio ,como dice Alonso necesitamos más... De esta intensa poesía.
De ida y vuelta abrazos repartidos.