Creo que a veces es más difícil
seguir un camino que encontrarlo
y pedir perdón por gritar
cuando se le han visto las garras
a un lobo que no existe.
Y en el fondo, ¿qué más dan
veinte minutos que sesenta
o tres vueltas que dos?
Nuestra vida no es un microondas
ni un horno convencional:
es una flor que a veces miramos
incapaces de olerla.
La lúgubre góndola
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(Liszt)
Junto al embarcadero, mecidas por las aguas,
parecen ataúdes, como si aún los cuerpos,
en pugna con la muerte, golpearan la tapa
y el chapote...
Hace 4 días