miércoles, 26 de mayo de 2010

La imagen

No fue tan poderoso Eneas como Virgilio le pinta, ni tan prudente Ulises como le describe Homero.
Nos afanamos a menudo en proyectar a los demás una imagen de fortaleza, prudencia o poder que no se corresponde ni un punto con la realidad: aparentamos ser los más altos, los más guapos, los más inteligentes...Pero en nuestro ser sólo se alberga una variada colección de virtudes y defectos que nos configura como humanos de poderosa fragilidad espiritual.
Para lo que da la lectura del Quijote...
(Cuidadín, Ridao)

24 comentarios:

José Miguel Ridao dijo...

¡Agárramela de lao!
Fueraparte de los premios, muy buena reflexión. Tendré que reconsiderar la opinión que tengo de mí mismo.

Un abrazo.

Ramón Simón dijo...

Cuánta certeza, cuánta verdad guarda la frase " como humanos de poderosa fragilidad espiritual".

Un abrazo.

Miradme al menos dijo...

Pus sí, las miserias humanas... por eso buscamos en los demás la fortaleza que nos falta.

Buena reflexión, Julio.

Un abrazo

Ramón Simón dijo...

Oye, Julio, hoy llevas tres abrazos,

no te parece muchos abrazos?

Otro abrazo.

Aurora Pimentel dijo...

Creo que la fragilidad se transparenta casi siempre en todos, ¿no?, es muy difícil ocultarla. A no ser que el otro, o los otros, sean muy tonto o muy fascinables, me parece.

Aurora Pimentel dijo...

Huy, perdón, un abrazo, claro.

Fernando Moral dijo...

Será un recurso atávico de supervivencia, digo yo. Hay muchos animales que fingen ser mayores, más fuertes o más peligrosos de lo que son para salvar el pellejo.

¿Hay que dar un abrazo? Joder... bueno, venga, vale.

Alejandro dijo...

Sólo vengo a darte un abrazo, querido Julio.

José María JURADO dijo...

El Quijote no se acaba nunca ¡gracias!

José Miguel Ridao dijo...

Oye, Julio, José María no te ha dado un abrazo. ¿Ha pasado algo entre vosotros?

Un abrazo.

Fernando Moral dijo...

¡Es verdad! ¡Bronca, bronca!

Un abrazo, por cierto.

Julio dijo...

Gracias y un abrazo a doña Aurora y a esa panda de mamones que tengo de amigos...

Ramón Simón dijo...

Gracias Julio,

un abrazo.

L.N.J. dijo...

Así es, una imagen importante, y resulta ser que todos quieren ser el caballero de la armadura oxidada.
Pero a veces, te muestras dan débil y tan mal, que huyen de ti. Hay que tener cuidado.

Besos.

Toi dijo...

Ah, la imagen....
Al final y al principio lo que vale es lo que nosotros vemos al mirarnos en el espejo. Lo que vean los demás... qué sabrán.

Aprovecho para mandar un viril abrazo.
(los no viriles los dejamos para las becarias)

Jesús Cotta Lobato dijo...

Sería gracioso, aunque demasiado iconoclasta, un libro que revelase las flaquezas de Eneas y de los héroes. Un abrazo.

Fernando Moral dijo...

Te veo carente, Julio. Hace tiempo que nadie te da un abrazo. por mí que no quede.

Un abrazo.

Alejandro dijo...

Sólo vuelvo para darte otro abrazo, querido Julio.

José Miguel Ridao dijo...

Qué de tiempo, amigo. Recibe un par de abrazos. Bueno, que sean tres.

Ramón Simón dijo...

oye Julio me parece que el personal esta muu cariñoso con tanto abrazos.

Ya te he dado tres abrazos pero como dice el refrán que no hay dos sin tres y tres sin cuatro,
va mi cuarto abrazo por delante.

Otro abrazo de mi hija Irene que ha leído tu blog y le ha gustado "musho".

Jolin que cantidad de abrazos llevas en esta entrada.

" No te podrás quejar de lo musho que te quiere la jente".

Un abrazo.

Las hojas del roble dijo...

Panda de mamones...pero os quiero (sin mariconeo, eh)

Alejandro dijo...

¿Mamones? Te entiendo, Julio.
Otro abrazo, que no quiero ser menos que Ramón.

Free hugs dijo...

¡¡¡Por fin!!! Un blog de abrazos. Ahí van miles de ellos.

El alegre abrazador dijo...

¡Qué descubrimiento! Este blog hace mis sueños realidad. Abrazos infinitos.