Hace más de veinte años
que, compañeros de viaje,
dejamos de mirar el reloj
o preguntarnos por el sentido
de las cosas que no lo tienen.
Nos hemos despojado
de chaquetas que no nos visten
y sombreros que no nos cubren:
envejecemos juntos : tú, como los buenos vinos,
aromática e intensa; yo,
como la fruta caduca,
ácido, arrugado e impertinente,
haciéndote poemas de estos chocantes
para celebrar tu cumpleaños.
La lúgubre góndola
-
(Liszt)
Junto al embarcadero, mecidas por las aguas,
parecen ataúdes, como si aún los cuerpos,
en pugna con la muerte, golpearan la tapa
y el chapote...
Hace 3 días