miércoles, 19 de enero de 2011

Palomitas

Me intriga sobremanera
cómo jadean las palomitas en el microondas.
Parecen, sin dudarlo,
luciérnagas que se aman
rompiéndose en la noche.
Me aportan felicidad,
no de voyeur o auditeur
(en la salada soledad está la clave)

6 comentarios:

Fernando Moral dijo...

Básicamente, las microondas hacen que las palomitas adquieran calor por rozamiento y estallen finalmente. Muy bien visto, maehtro. Por cierto, estoy de acuerdo en que la clave esté en lo salado, aunque no en soledad ;)

Un abrazo.

Aurora Pimentel dijo...

Prefiero en una cazuela aceite y sal, y cuando humea pones el maiz, tapas la cazuela, esperas, explotan primero lento, luego muy rápido y seguidas. Entonces bajas el fuego a medio, y cuando ya no se oye nada, las retiras. No sé si soledad, pero las palomitas están ya hechas cuando no hablan ya. Que es cuando están abiertas. Un abrazo, y que lo paséis bien.

José María JURADO dijo...

La palomita es una metamorfosis intrigante.

Sombras Chinescas dijo...

A mí me parecen una mascletá domesticada.

saludos.

Ramón Simón dijo...

Un poema kafkiano, metamorfosis,

me gusta, has dado en el clavo, niño, certero y preciso,

un abrazo maestro.

Por cierto tengo tela de ganas de tomar una cervecita contigo ¿ podrás algún día?

Alejandro dijo...

Cada día se descubre algo nuevo. No sabía que te pusieran las palomitas.