

Santísimo Cristo del Amor.
Juan de Mesa y Velasco (Córdoba, 1583 - Sevilla, 1627)
La imagen del Amor representa la propia paradoja de la condición humana y divina del Salvador: la muerte que da vida, el Padre capaz de redimir a sus hijos con su sangre y su dolor, enseña y razón de ser de su propia existencia.
La talla, de elegancia cordobesa y lustre sevillano, muestra a la perfección el sufrimiento agónico postrero en un rictus de estudiada anatomía funeraria: la mirada extraviada de párpados almendrados ; la boca entreabierta que exhala un último suspiro de dolor por los hombres; el ceño fruncido en resignación por lo inevitable…todo concita nuestras más profundas emociones…La corona de espinas, ancha como la pena, recuerda a un Señor del Gran Poder ya muerto y vivo para siempre entre nosotros. Se abre la puerta de El Salvador y el azahar se va diluyendo entre las últimas luces del ocaso. Sevilla reza.
En el momento justo de nacer mi madre, su abuelo, Antonio Urbano Carrere, impresor malagueño, estaba rezando a los pies del Santísimo Cristo del Amor.
Imágenes artísticas del fotógrafo y escritor Ramón Simón en su magnífico blog Sombras pequeñas










