La luna, barnizada de brillo,
controla lejana el universo.
Un avión, maldito engendro mecánico,
la rompe por la mitad
con luces de sangre roja y azul,
estelas de hacha sin filo.
Aristocrática luna, que abrazas la fe de la ausencia,
disculpa esta intromisión
en tu intimidad antigua.
Entonces digo Dios
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ENTONCES DIGO DIOS
Entonces ¿digo Dios y ves a un cascarrabias,
sólo a un tapagujeros, un padre omnividente,
una sublimación de miedos primitivos?
¿Digo ...
Hace 2 días

2 comentarios:
Me gusta esa luna aristocrática y señora.
Muchas gracias, Cotta. Un abrazo
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