Aun conocedor de su destino, el hombre pequeño que vive en la lata de Coca-cola lucha desesperadamente para no caer en las fauces del gigante de dientes amarillos que se la está empinando (la lata): detesta el olor a nicotina.
ZVEREV Y EL TIGRE DORMIDO
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*Al Real Betis Balompié*
Queridos lectores:
Hace más de veinticinco años que soy diabético. No es ningún dato
extraordinario para nad...
Hace 2 días

1 comentario:
Bueno, de vez en cuando, no está tan mal cambiar de hogar.
Salud-os
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