No soy de aquellos que sirven
a la aventura inmoral de lo pedestre.
Tampoco hay evidencias que me vinculen
con las prácticas místicas o contemplativas:
solo sé (bueno, sé alguna cosa más)
que me sigo despertando
con la misma tristeza de cuando era niño,
y salto de la cama
como un loco
a fumarme un cigarro y comerme cuatro naranjas
(cinco serían gula, creo).
Entonces digo Dios
-
ENTONCES DIGO DIOS
Entonces ¿digo Dios y ves a un cascarrabias,
sólo a un tapagujeros, un padre omnividente,
una sublimación de miedos primitivos?
¿Digo ...
Hace 21 horas

1 comentario:
Me identifico con todo eso que cuentas y con la manera de contarlo. Y tus finales me gustan mucho.
Publicar un comentario