Allí quedaron graves,
selladas sus palabras,
escritas en el espejo
de vaho de los siglos,
ocultas tras toneladas
de odio incontenible;
se formularon objetivos
de austeridad sentimental
como mayoristas de sentimientos
lloraron
en una pose de dolor incomprensible.
ZVEREV Y EL TIGRE DORMIDO
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*Al Real Betis Balompié*
Queridos lectores:
Hace más de veinticinco años que soy diabético. No es ningún dato
extraordinario para nad...
Hace 2 días

3 comentarios:
Me ha gustado mucho, maehtro. Hay expresiones ahí que me las llevaré de tangao cuando no mires ;)
Un abrazo.
Tuyas son, hermano
Buen poema Julio,
besos.
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