Frente a una poesía romántica,
de autolísicos impenitentes
e histéricos redomados
que solo desean el dolor;
frente a una poesía erótica,
insoportable de humedades,
flujos, líquidos, y otras bilis
que exudan almas y cuerpos viscosos,
se impone la poesía del sentido común,
la renuncia a la libertad a cambio
de una buena hipoteca, colas para ir al baño
y turnos en la colada.
La vida, y ya está.
Apuntes (196): Sefarad
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Leo que Cansinos Assens investigó sus ancestros y descubrió que descendía
de los judíos sefarditas expulsados en el siglo XV de la península.
Entonces dec...
Hace 1 semana

