Frente a una poesía romántica,
de autolísicos impenitentes
e histéricos redomados
que solo desean el dolor;
frente a una poesía erótica,
insoportable de humedades,
flujos, líquidos, y otras bilis
que exudan almas y cuerpos viscosos,
se impone la poesía del sentido común,
la renuncia a la libertad a cambio
de una buena hipoteca, colas para ir al baño
y turnos en la colada.
La vida, y ya está.
Valeriano Bécquer en Sevilla
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Estos grabados de Sevilla (y Jerez) de Valeriano Bécquer aparecieron en el
Museo Universal en la primavera de 1869.
A mi juicio evidencian la presencia es...
Hace 22 horas

