Frente a una poesía romántica,
de autolísicos impenitentes
e histéricos redomados
que solo desean el dolor;
frente a una poesía erótica,
insoportable de humedades,
flujos, líquidos, y otras bilis
que exudan almas y cuerpos viscosos,
se impone la poesía del sentido común,
la renuncia a la libertad a cambio
de una buena hipoteca, colas para ir al baño
y turnos en la colada.
La vida, y ya está.
Nacer para siempre
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NACER PARA SIEMPRE
Si naciendo escapé de la nada,
mi existencia será para siempre.
Morir es no haber sido engendrado.
Quien nace no muere.
Desde el día ...
Hace 17 horas

