Creo que a veces es más difícil
seguir un camino que encontrarlo
y pedir perdón por gritar
cuando se le han visto las garras
a un lobo que no existe.
Y en el fondo, ¿qué más dan
veinte minutos que sesenta
o tres vueltas que dos?
Nuestra vida no es un microondas
ni un horno convencional:
es una flor que a veces miramos
incapaces de olerla.
EL NOMBRE SECRETO DE ROMA
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*¡Intelijencia, dame*
*el nombre exacto de las cosas!*
Juan Ramón Jiménez: *Eternidades* (1918).
Queridos lectores:
Llevo tiempo queriendo i...
Hace 5 días

