viernes, 10 de abril de 2015

Abril


Y este abril, como tantos otros,
de tardes primaverales
en las que falta el oxígeno,
seguirás sin tocar el piano
y te sentarás
absorta en el mol mayor
de células muertas
cuyas teclas acaricias con rabia,
sacando el tiempo por detrás
en una suerte de aria impostada.
Y te miraré,
como tantos otros abriles,
procurando que comprendas
que tu tristeza es la mía,
que mi soledad
es la tuya.